¿Quién vota por el amor?  

Publicado por Fabricio Elián Palacio.


Sin lugar a dudas el amor es el sentimiento mas movilizador que poseemos.
A veces es lo mejor que nos puede haber pasado, otras lo peor. En ocaciones, ambas cosas juntas, o una primero y luego la otra... L o cierto es que despierta las mas grandes pasiones...
S e me ocurrio compartir con ustedes un mito griego, ``El mito de Orfeo´´:


``Las ninfas y los pastores de la región griega de Tracia celebran el casamiento de Orfeo y Eurídice. Orfeo, quién posee el don de la música y de la poesía, está cantando de alegría cuando es interrumpido por la trágica noticia de que su amada ha muerto por la mordedura de una serpiente. Orfeo se lamenta y jura traerla del inframundo. Con el poder del canto y de la música que hace con su lira, llega a la región de los muertos y convence a Plutón y a Proserpina, soberanos del inframundo, de que permitan vivir a Eurídice. Sin embargo, hay una condición: Orfeo no puede ver a su amada hasta que regresen a Tracia. Ya cerca de su destino, Orfeo no puede evitar voltear hacia Eurídice, quien muere de nuevo, esta vez definitivamente.

Este mito nos deja muchas enseñanzas; Orfeo, músico y poeta. Amansa y hechiza con la dulzura de los sonidos. Refleja el poder persuasivo de la palabra y el encanto de la música cómo idioma universal, que no entiende de fronteras, que traspasa todo y llega a todos, incluso a la negra muerte.
El amor por Eurídise, su inspiración, justifica arriesgarlo todo, porque sin el amor de Eurídise no se justifica para Orfeo seguir viviendo...
La odisea culmina por un simple descuido. Había logrado entrar al mismísimo infierno, y hasta conmovió a los dioses del inframundo, sin embargo sus propias inseguridades, la ansiedad, la desconfianza; ( ¿sería capaz de hechizar a un Dios?, ¿serían capaces los dioses del bajo mundo de cumplir con su palabra?, ¿ el amor de Eurídise sería tan grande como para seguirlo hacia la luz?), lo hicieron romper con la condición, se volvió para ver detrás suyo y se encontró con su propia frustración. Qué cosas tan terribles debe haber visto Orfeo en el infierno como para que volver, aunque sea con la mirada, le costara no terminar su aventura con éxito...
¿ Cuántas experiencias nos marcan en la vida?, ¿ Cuánto nos cuesta dejarlas atrás y terminar nuestro camino felizmente? A veces lo mejor es no mirar hacia atrás. Simplemente seguir, superar la oscuridad, darle la espalda a lo que nos atormenta y enterrarlo en el pasado.
El amor que Orfeo sentía por Eurídise fué mas allá de lo perenne; se sintieron hasta en la muerte, sin embargo, fue ese mismo amor el que le hizo conocer a Orfeo el infierno...
El amor nos moviliza, nos llena, nos vacía, nos arrastra hasta los lugares más insospechados.
El amor nos puede dar el coraje para vivir, y los motivos por los cuales morir...

¿Qué nos saca de la normalidad?  

Publicado por Fabricio Elián Palacio.


No se si le pasa, pero yo, personalmente, detesto la idea de sentirme normal. Por suerte, la vida misma no me lo permitió, ja!

No es un rechazo contra la ``normalidad´´ en sí, que muchas veces es un refugio del alma, sino mas bien contra el sentirse común.... Todos, de alguna u otra manera queremos salir del ``montón´´, queremos que se nos reconozca por algo, sentirnos especiales.

Sin embargo, me temo que no es tarea para nada fácil.

El imaginario popular, supone muchas maneras de resaltar: fama, dinero, éxito, etc, etc, etc.

Pero si nos sentamos a reflexionar mas profundamente sobre el tema, entramos en una paradoja: Si la fama, por ejemplo, nos sacara del ``montón´´, al mismo tiempo nos estaría colocando en otro montón, el de los famosos. Si el dinero nos sacara del ``montón´´, por dar otro ejemplo; nos estaría colocando al mismo tiempo en el montón de las personas adineradas.

Es inevitable, culturalmente estamos destinados a pertenecer a uno u otro montón. Nos pasa con las ideas, los gustos, las costumbres... hasta con las propias vanidades.

Me gustaría analizar el tema mas espiritualmente, y no se me ocurre otra cosa que pensar, que lo único que nos hace verdaderamente especiales, aunque no sea para un grupo demasiado importante de personas, es el AMOR...

Si alguno de mis amigos, o personas que me conocen, leen esto, seguramente lo deben estar haciendo con una sonrisa maliciosa en la comisura, creyendo que con esto que escribo, estoy traicionando mi forma de pensar, (soy un convencido de la idea de que al amor es conveniente escaparle), pero debo decirles que se equivocan.

El amor, por mas que nos haga pasar por situaciones de las mas variadas, y que a veces nos genere sentimientos encontrados; por mas que a veces convenga, como dice el dicho, perderlo que encontrarlo; por mas que mas de una vez se piense ``desearía no haberme enamorado´´, indudablemete nos saca del común de la gente.
Cuando nos enamoramos, seguimos estando en un montón, en el de los enamorados..., pero si nos detenemos en la situación, nos damos cuenta, que para esa persona que ama, el ser amado es un ser especial, único e irrepetible; esa persona ya no pertenece a ningún montón, esta fuera de lo común ...

``La reelaboración de la propia subjetividad´´  

Publicado por Fabricio Elián Palacio.


Como comence este blog, sigo invitando a todos aquellos que quieran colaborar...
La idea es ir``desacartonandonos´´ de a poco (sin perder criterio), para poder hacer de esto algo entretenido y a la vez interesante...
En la entrada anterior hable de la subjetividad posmoderna y la relacion que esta guarda con la ``normalidad´´. Pero que pasa cuando es nuestra propia subjetividad la que no nos deja ser ``normales´´?

El hombre se reelabora a sí mismo generacionalmente, y no sólo eso, sino que legitima todo lo que crea, con la continuidad de la práctica. Adquiere distintas subjetividades, que nada tienen que ver con las anteriores a veces, y que lo enfrentan a nuevas identificaciones...
Tal vez, la forma más clara en que se hace evidente la identificación de los individuos con una cultura, es en la aceptación de las escalas de valores, y normas morales, que funcionan como organizadores sociales.
Sin embargo, no todos los individuos se sienten identificados con los modelos que impone una cultura, por más que pertenezcan a ella, y la crisis de identidad se hace innegable.
La realidad perceptiva, nada tiene q ver con la realidad peculiar, existen tantas realidades como individuos las vivencien.
Segun la antropologia moderna, los seres humanos poseemos la capacidad innata de construir una representación de la realidad con la que operamos diariamente.
No nos conectamos en directo con aquello, sino a través de estas mediaciones que son los simbolos.
Su carácter de tales no impide que podamos sentir una ``inmediatez´´ con la realidad, la que comprobamos en el lenguaje, en donde encontramos que las palabras tienen un vínculo ``natural´´ con las cosas. Estas representaciones simbolicas son creaciones sociales e historicas. Asi el lenguaje, el arte, o la religión, por ejemplo, son todos sistemas simbólicos por los cuáles aprehendemos el mundo ya con un orden y un significado particular.
Al crear representaciones propias de realidad, una construccion que logramos gracias a la internalización de la cultura, y a las asociaciones que establecemos a medida que transitamos por la experiencia; vamos intentando otorgarle un sentido acabado a las cosas.
Las realidades son tan distintas, como distintas son las personas que realizan las percepciones, si bien comparten semejanzas, producto de haber adquierido las mismas pautas culturales, las semejanzas no logran un todo acabado de relación, sino que, dejan entrever la divergencia en las maneras en que cada uno manifesta la cultura ante las distintas situaciones, es decir en las formas en que las personas reaccionan ante los aconteceres de la vida.

La subjetividad posmoderna, la base de la ``normalidad´´ que nos afecta...  

Publicado por Fabricio Elián Palacio.


La cultura es anterior a cada individuo, porque existe desde siempre, desde que los primeros habitantes comenzaron la odisea de dominar el medio para sobrevivir y tratar de controlarlo.

Se adquiere de manera inconsciente y no se hereda biológicamente, sino socialmente.

El niño desde el momento en que nace es sometido a un proceso de ``aculturación´´, condicionando su proceder de una forma tan natural que se vuelve imperceptiblemente parte de el, moldeándolo, y haciendo que su proceder, y la forma en que percibe el mundo que lo rodea, sea tanto particular y personal, como general, producto de la suma de perspectivas que comparte con los demás miembros de la comunidad con los cuales interactúa.
Hay tantas culturas, como prácticas sociales las determinen, y esto hace que varíe, según el espacio geográfico, la época, e incluso la edad de quiénes comparten ciertas costumbres. Es así, como dentro de cada cultura, encontramos a subculturas, que subsisten dentro de una que pertenece a un grupo de individuos, aún mayor, compartida por todos.
Sin embargo, los cánones direccionales, están dominados por la cultura general. Y es a partir de ella que sus individuos adquieren una identidad.
De aquí en más, puede decirse que la cultura tiene distintas funcionalidades, una agrupadora, respecto de la cantidad de individuos, y, pese a la diversidad que exista entre ellos, aun así son enlazados; y una función disciplinaria, manifestada a través de las instituciones que sirven de mecanismos de control y de medio para transmitir los discursos de identidad, entre las que se destaca la familia: la principal fuente de transmisión de la cultura.
La identidad, y la cultura están ínfimamente relacionadas, la cultura a la que pertenece un individuo es un factor condicionante, si bien no determinante, sirve de modelo, y es la base de todas las identificaciones posteriores al proceso de individuación.

Sostener una conexión lógica y acatadora colocara al individuo en la categoria de ``normal´´, cualquier desviacion será un gris en el sistema social.